viernes, 5 de abril de 2013

Aparcando recuerdos en batería

Todavía su cuello se cuela en mis recuerdos. Fue bonito mientras lo imaginábamos. 

Quizá no es la mejor manera de empezar a contar nuestra historia, pero tampoco se trata de una historia tan buena como para ser contada. No sé muy bien cómo empezó ni tampoco sé con exactitud cuándo terminó. De hecho no podría asegurar que fuese real.

Como en los mejores cuentos, era una noche fría de luna llena, pero lo nuestro estaba muy lejos de ser un cuento. Podía ser carnaval. Puede que fuera catorce de febrero. Ponerse un disfraz, fingir quién eres, fingir qué sientes. Y recuerdo bien que no llevaba ningún disfraz. Y qué bien fingíamos.

"Olvidar es no querer recordar el error" Enzo Gamboa.


Las historias más intensas no duran eternamente. Pero tampoco terminan bien. Y en ocasiones ni siquiera terminan. Se consumen como la llama de las cerillas. Es ese amor breve y el olvido interminable del que hablaba Neruda. 

Y yo sigo echando cuentas y me faltan finales para tantos cuentos. Y me sobran cuentos para tan pocas historias.

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