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Soy la escritora de mi única novela.

lunes, 26 de diciembre de 2011

miércoles, 14 de diciembre de 2011

La mirada de la gente que conspira

Si nos caracterizamos por algo, es por no permanecer indiferentes ante la mirada de la gente que conspira.

La mayoría de ellos desfallece en intentos desesperados por cubrir su alma de personalidad artificial y de medias verdades, pero llega un momento en la vida en que hay que quitarse esos trapos descoloridos de encima y enfrentarse al mundo de la mejor manera que te dejan sus habitantes.

Y hoy por hoy, la música es casi lo único que no ha sido manchado de hipocresía y de malos pensamientos. La música permanece pura a pesar de esos absurdos intentos de atentar contra ella. Es lo único a lo que nos queda aferrarnos. Es lo único de lo que podemos cubrirnos. ¿Nunca habéis sentido que la música se escucha mejor cuando estas desnudo? Comprobadlo, no hay mejor remedio para olvidar el error de la inmortalidad.

Y no nos mires así, que ahora somos nosotras las que hemos empezado una conspiración.

sábado, 3 de diciembre de 2011

Ojos de niña para toda la vida

Me desperté un día y, de repente, era mayor. De la noche a la mañana tenía 19 años y alguna que otra responsabilidad.

He comprobado que para sobrevivir económicamente se necesita algo más que las vueltas de la compra de mi madre. Ya no quepo por la puerta pequeña de Imaginarium, si leo libros con más imágenes que palabras, está mal visto y coleccionar pegatinas que vienen en chicles rosas es la menor de mis preocupaciones. He cambiado el carnet del Club Megatrix por el carnet de conducir y las mañanas con suggus de los domingos por las noches con ron de los sábados.

Y lo peor de todo: no estoy del todo segura de que el cambio hay sido a mejor.

Dónde quedó la varicela, las ceras blandas, las rodillas y los codos llenos de heridas, los berretes, los pomperos,los furbys,los boomers, los ruedines…

Hace algunos años, no conseguía entender a las personas mayores. Y ahora que se supone que soy mayor, había empezado a sentir que no me entendía. Me niego rotundamente a ser una persona mayor.

Pero como eso, desgraciadamente, no está en mi mano, llevo la inocencia debajo de la piel, donde todo el mundo debería llevarla. Tengo en el alma pintado un cachito de infancia, una porción de ingenuidad. Pero eso es sólo la superficie, porque “lo esencial es invisible a los ojos”.

Si no te estremeces ante el dibujo de una serpiente boa que digiere un elefante y, además, piensas que es un sombrero… Lo siento, pero tengo que darte una terrible noticia: te has convertido irremediablemente en una persona mayor.



miércoles, 30 de noviembre de 2011

V.O.

¿Por qué nadie se ha molestado en hacer una canción que pueda sonar en una de esas noches en las que nos escapamos del mundo real?
Malditas canciones sin argumento, malditas notas vacías que llenan momentos de cómodo silencio. 
Y benditos momentos sin banda sonora, que se recordarán por las miradas de primer plano y no por la música que suene a lo lejos.
No necesitamos una canción para que nuestros momentos sean escenas de una película perfecta, porque en nuestro caso, somos los protagonistas los que decidimos el guión.

sábado, 26 de noviembre de 2011

viernes, 11 de noviembre de 2011

Como la niña de los fósforos

Salir a la calle, en pleno mes de enero con ese vestido que estrenaste una noche de julio que marcó el resto de tu vida. Y descalza, para sentir en los pies algo más real que el zapatito de cristal que sueles llevar cuando cierras los ojos tan fuerte que parece que se olvidan los recuerdos. Pero no se olvidan.
Y respirar. Respirar profundamente otra cosa que no sea su aliento, que llena tus pulmones y el resto de tus vísceras. Te tirita el alma. Se te empañan las pupilas. Se te escarcha el olor de su piel.
Pero nada, el corazón no se vuelve tan frío como el suyo. Es imposible, él es de hielo.
Y el fuego te consume por dentro, mientras que tu piel está a 13 grados bajo cero.
Nunca antes un estornudo fue el punto y final de una historia de amor.
Como la niña de los fósforos. Pero vendiendo cachitos de amor usado.

sábado, 5 de noviembre de 2011

Epitafio de un anochecer

Y el mundo se vuelve a parar
y él, delante del espejo
se vuelve a encontrar
más loco de que atar
y un poco más viejo.

A veces se plantea huir
dejar el alma en busca y captura.
Porque le da miedo seguir
ni siquiera sabe distinguir
un roto de una ruptura.

Curando con alcohol las heridas 
anestesia para el corazón
recordó las metas cumplidas
en las tardes que creía perdidas
aunque los recuerdos pesen más que la ilusión.



Y poco después
piensa que tenía que haberse ido
ese día que no paró de llover
aquí le quedaba poco que hacer
pero morir no es una prueba de haber vivido.

Cuando ya no queda ningún dolor
y las penas que quedan se esconden
escribe su anochecer en La menor
porque a alguien se le ha caído el sol
y ahora empieza a incendiarse el horizonte.

...y además se incendia el corazón.