miércoles, 7 de noviembre de 2012

Buen viaje


Hace ya tiempo que arranqué y creo que mi único objetivo era seguir adelante, aunque puede que ni siquiera tuviera objetivo. Me limité a acelerar, mirando al frente, sin frenos. En la reserva. Estaban todos los semáforos abiertos, sólo para mí. No había pasos de peatones, ni radares. No había límites de velocidad, ni de los que no son de velocidad.

Y de repente aparece alguien. Alguien que me para los pies, pisa el pedal del medio y me obliga a disfrutar del paisaje. El paisaje que dejé atrás hace miles de kilómetros. Y no estoy segura de querer volverlo a ver. Embrague, reduzco. Y ahora, despacio, me da tiempo a mirar por la ventanilla, a sacar la mano por ella como si de un anuncio se tratara. Y todo se ve más claro. Y ese es precisamente el problema.

¿Y cuál es el problema? ¿La velocidad o el paisaje? Solo quería acelerar, ver sólo lo que tenía justo delante de los ojos, sin mirar atrás, sin girar la cabeza. Pero ya no puedo. Quería seguir viviendo rápido para no pensar. Y ahora mismo, mientras haya alguien que sigue pisando el freno, lo único que puedo cambiar es la música.





"¿Sabes por qué el parabrisas es más grande que el retrovisorPorque el camino que tienes delante es más importante que el que dejas atrás."

No hay comentarios:

Publicar un comentario