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Soy la escritora de mi única novela.

viernes, 24 de junio de 2011

Pongamos que hablo de...

Con sus rascacielos, con sus despedidas, con sus bibliotecas, con sus ascensores, con sus 38 grados a la sombra. Con su Windsor, con sus azoteas, con sus tres millones de habitantes, con su olor a hidrocarburo. Los jueves y las canciones que no hablan de amor y los museos… del jamón. Su línea azul, la gris, la naranja… y hasta la verde. Donde se cruzan los caminos y las miradas anónimas.


Lleno de luces rojas, verdes y amarillas, lleno de vasos de tubo y hasta arriba de madrileños, aunque cueste encontrar alguno. Me rio de Madrid, con sus noches, sus atascos y sus mentirijillas piadosas. Lo mejor de Madrid es que siempre hay algo que hacer. Lo peor es que siempre hay algo que hacer… Donde se mezclan continuamente las citas efímeras y los amigos para toda la vida. Donde llegas sin saber hacer un transbordo y a los cinco minutos ya eres madrileño.





A mitad de camino entre el infierno y el cielo.





















Me voy, pero dejo aquí el ventrículo izquierdo.

viernes, 3 de junio de 2011

La chica de verde

No voy a decir lo que la quiero, porque si escribo esto es para decir algo que no le haya dicho ya. Necesito explicar lo importante que se ha hecho para mí en los últimos días, en las últimas semanas, en los últimos meses. Parece que fue ayer cuando nos vimos por primera vez, pero es como si nos conociéramos desde hace una vida. Yo necesitaba alguien con quien compartir todo lo que aquí encontraba y sin querer encontré a alguien con quien compartir el resto de mi vida.
Mientras derrapa una sirena de la policía por la espina dorsal de la Gran Vía, ella y yo tan solas en este infierno, entre tanto tráfico y tanto sinsentido, ella y yo haciendo lo que queremos, porque no queremos ser como los demás. Qué alegría, qué buen día, qué bueno tenerla… Y, aún rozando la ambición, sólo puedo pedir una cosa: quiero seguir saliendo a verla cada día que sale el sol.
Gritábamos ¡Calor! hablando de “coosssaaasss”, sin parar de atenuar, porque quien atenúa no es traidor. Hicimos tonterías, esquivamos la bipolaridad crónica de las frías noches de invierno, evitamos las risas largas en las conversaciones cortas, pasamos del culo de Luján Argüelles, del de Retu y del de Goyo Jiménez, cogimos una bicita y fuimos a un Tea Party a Príncipe Pio. Porque ella me hace sentir dos puntos de mayúscula. ¿Qué haría yo sin ti?
Y ahora qué bien estoy… ¡Quién me lo diría! Era difícil superarlo, pero el mirador de detrás del Templo de Debod ya no es mi rincón favorito de Madrid. Ella es mi rincón favorito. Ya está, no puedo decir nada más sin cometer el riesgo de caer en los tópicos sobre la amistad, en las típicas frases de amor y en las despedidas cursis. Y todo lo que me queda por decir, es mejor que no lo diga con palabras.
Un día me dijo que nunca sabes dónde puedes acabar ... O empezar, y acabo de descubrir la razón que tiene. No he podido evitarlo, hay cosas que conviene recordar todos los días y a todas horas…
Te quiero mucho, Eli.
Gracias por aparecer ahí.

domingo, 22 de mayo de 2011

Coplas de corazón quebrado

Somos dos
Nos sobraban las ganas de gritar
Vimos por un momento el amor pasar
de largo.
Puede que nos faltase alcohol
Aumentaba el miedo al final
Y antes de romper a llorar
me pediste algo.
Como los mosquitos
Que entre aplausos mueren
Como los besos que hieren
Como nosotros
Sobrevivimos
No sé cómo ni por qué
Pero sobrevivimos otra vez
Con los huesos rotos.



Éramos dos
Tratando de esquivarnos las miradas
Riéndonos de la luna a carcajadas


Imbéciles


Sentimientos de alterne, noches tiradas
Sábados cortos, sábanas largas

Decisiones difíciles.


La luna, él
Y los otros siete pecados capitales
Ahora los momentos infernales
Se multiplican
Estaba mejor  ayer
Como en las enfermedades terminales
Estaba mejor con mis asuntos carnales
Esos que luego se glorifican.


Miedo
Lo que no faltaba era la ambición
Y lejos de caer en la desesperación
Huimos
Coge tus dudas y vete
Un ventrículo sin corazón
Al infierno se baja en ascensor

El misterio del número siete.

Fuimos dos
Enredándonos sin los pies sobre el suelo
Mezclando esto con aquello
Con Sal
Y con limón
Olvidaste tus labios en mi cuello
Y como un adicto sin camello
Casi muero, pero no.

"La poesía es como los anticonceptivos, si no tienes con quien usarla, no sirve de nada."
Yassin Bennani




sábado, 7 de mayo de 2011

LLuvia en las pestañas

"Si quieres el arco iris, tienes que aguantar la lluvia." Dolly Parton
Olía a hojas húmedas hasta que pasó por mi lado ese chico de la capucha que llevaba encima litros de esa colonia… su colonia. Y apareció de repente la imagen de su boca, su calor, y con él un escalofrío que me recorrió la espalda. Llovía demasiado para contener las ganas de llorar. No para de llover, ¡joder! Lo bueno es que las lágrimas se confunden con gotas de lluvia y el paraguas tapa los recuerdos. Me hubiera encantado cruzarme con él en ese momento y preguntarle qué coño sintió él mientras fingía morir por mis huesos. En realidad no quiero saberlo. No quiero porque yo, los días grises los llevo por dentro. Sorbo la nariz, me seco la cara con la manga y sigo mirando hacia el horizonte. Hago lo imposible para pensar en otra cosa, me pongo música y vuelven a aparecer sus ojos como si de un mensaje subliminal se tratara. Desisto. Es imposible, inevitable. Hoy no puedo. Ahora es cuando quisiera que pasara el tiempo en un segundo y saber si algún día será posible volver a sonreír bajo un cielo anubarrado.

viernes, 6 de mayo de 2011

Carta desesperada para un MB

¡¡¡Eh, tú!!! ¡Que sé que estás ahí! O eso espero… Qué difícil se me hace echar la vista atrás y darme cuenta de lo que me he dejado… Algunas cosas están bien donde las dejé; están en su sitio. Pero no deberías estar ahí detrás, tan lejos de hoy y tan extremadamente lejos de pasado mañana. ¿Qué hemos hecho? O peor aún, ¿qué coño hemos dejado sin hacer hasta llegar aquí? A lo mejor estoy siendo un poco drástica, demasiado dramática e infinitamente exageradísima, pero es que me crispa no darme cuenta a tiempo de las cosas, me enerva perder las buenas costumbres y eras una de esas buenas costumbres. No soy capaz de aparcar nuestras conversaciones interminables, ni nuestras risas, ni nuestros tres mil doscientos cincuenta y cuatro millones de anécdotas. Y estoy empezando a olvidar todas las que me propuse retener para contártelas en nuestro after algún día. Me arrepiento, como siempre, me vuelvo a arrepentir de cambiarte por mis ocupaciones, que no son más que asuntos banales y efímeros que intentan en vano sustituir lo infinito. Y todo es aún más difícil cuando se trata de esquivar la maldición del suvenir, que desde el minuto uno de su existencia ha separado nuestros caminos. Y todo por el hijo de puta de Murphy. ¿Ahora entiendes por qué odio esas trece malditas letras? Porque son siempre el principio del fin. Y deseo con todas mis fuerzas que ésta sea una excepción.

jueves, 5 de mayo de 2011

Declaración de intenciones número 2

"Sólo creo en las personas que aún se sonrojan"
A veces la frialdad que me caracteriza en los días impares se convierte en una virtud y el resto del tiempo, mi inconformismo estático vuelve a ser incompatible con tus ganas de más. Siento que no puedo parar de pensar en dejar de pensar. Hace tiempo que dejé de subir a las nubes para ver el cielo más cerca, ahora no tiene sentido volar. Tampoco tiene sentido dejarse llevar, porque es el momento de tomar las riendas. Ya no volveré a evitar esos susurros que ponen los pelos de punta, nada de prohibirme soñar en posición vertical, nunca esquivaré un beso debajo de una sábana. Nunca más. Seguiré apurando el veneno hasta que la tristeza se convierta en algo estéticamente correcto.

miércoles, 20 de abril de 2011

GRIS

¿Todo o nada?
Yo no quise verlo, me puse la venda. Otra vez. Yo y mi venda. No aprendo. Me gritabas al oído que nuestro vuelo se estrellaría, pero fui yo la que quise despegar. Y Nuestros Vuelos Aterrizan. Aterrizaje de emergencia.
Y cada vez más solos.
Y cada vez más rotos.
Y cada vez más tú.
Y cada vez más yo.
Sin rastro de nosotros.
Fue un magnífico simulacro de equilibrio, que lástima que no fuese real. Demasiado bueno para ser real.

¿Blanco o negro?